Parroquia San Miguel

(54) 11 4911-4006 - 24 de Noviembre 1651 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina

Novena del Santo Cura Brochero

Principal

Primer día: El Padre Brochero,
la Eucaristía y los que sufren

Oración inicial:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, tus hijos amados, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de San José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Reflexión:

"La Hostia Consagrada es un milagro de amor, un prodigio, una maravilla(…); es la prueba más acabada del amor infinito de Dios hacia mí, hacia ustedes, hacia el hombre."
Cfr. Plática del Padre Brochero sobre la Ultima Cena de Jesús
El amado Cura Brochero jamás dudó sobre cuál era el centro de su vida: por Cristo. Más concretamente: ¡Cristo Eucaristía! Fue el mismo Redentor quien alimentaba la fe de este gran sacerdote en tiempos difíciles y le concedía la gracia de saber que Él mismo, vivo en la Eucaristía, también se hace presente en la persona de los que son más débiles a los ojos del mundo.
Pidamos al Cura Gaucho la gracia de ver en cada pobre, enfermo o necesitado al mismo Cristo, que confesamos sentado a la derecha del Padre y a la vez lo recibimos y adoramos en la Santísima Eucaristía.

Súplica de gracia

Padre amoroso, te pedimos, que, como al Cura Brochero, nos hagas experimentar el abrazo redentor de tu Hijo, vivo y presente en la Eucaristía, pues solamente así podremos acercarnos con auténtico espíritu de servicio a los más necesitados y llevarles el Evangelio de Jesucristo, el único que puede hacerlos verdaderamente libres.

Que la gloriosa intercesión de este Santo nos alcance de Ti esta gracia junto a la que te pedimos de manera personal en esta novena (Hacer un momento de silencio para que cada uno mencione, en su corazón, la gracia que pide) .

Oración a San José Gabriel del Rosario Brochero:

Señor, de quien procede todo don perfecto: Tú esclareciste a San José Gabriel del Rosario por su celo misionero, su predicación evangélica y su vida pobre y entregada; concédenos que, siguiendo su ejemplo y con su intercesión, pastores y pueblo a ellos confiado sean siempre tus fieles discípulos y misioneros del Evangelio.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Segundo día: El Padre Brochero
y el sacerdocio

Oración inicial:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, tus hijos amados, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de San José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Reflexión:

“(…) habiéndome sentido desde mis más tiernos años inclinado al estado sacerdotal, he practicado medios conducentes a examinar mi vocación y adquirir-en cuanto lo permitan mis fuerzas-la idoneidad que para tan santo estado se requiere.”
Solicitud de la Tonsura y Órdenes Menores
El Cura Brochero, fiel hijo de la Iglesia, estaba identificado con el sacerdocio de Cristo, y lo vivía en plenitud. Para él el ejercicio del ministerio sagrado no era el mero cumplimiento de los deberes de una simple profesión, sino el imperativo de una permanente y total identificación con Cristo, el Buen Pastor, quien vino al mundo para servir, no para ser servido.
La figura del Padre Brochero se convierte por ello en grandioso faro que ilumina el camino de todos aquellos que han sido llamados por Dios a seguirlo más de cerca.

Súplica de gracia

Padre Misericordioso, que quieres perpetuar el Sacerdocio Ministerial de tu Hijo en la persona de hombres que eliges entre otros, para que sean mediadores entre Ti y sus hermanos. Hoy queremos pedirte por nuestros sacerdotes. Que a ejemplo del Santo Cura Brochero sean conscientes de que los frutos de todo apostolado dependen ante todo de su relación personal con Cristo, la que deben alimentar cada día con una profunda vida sacramental y de oración. Guía, Señor, por medio de tu Espíritu, a todos los sacerdotes del mundo, a fin de que, fieles al Magisterio de la Iglesia, siempre en comunión con los Obispos y con el Papa, conduzcan tu rebaño hasta las praderas de la eternidad.

Que la gloriosa intercesión de este Santo nos alcance de Ti esta gracia junto a la que te pedimos de manera personal en esta novena (Hacer un momento de silencio para que cada uno mencione, en su corazón, la gracia que pide)

Oración a San José Gabriel del Rosario Brochero:

Señor, de quien procede todo don perfecto: Tú esclareciste a San José Gabriel del Rosario por su celo misionero, su predicación evangélica y su vida pobre y entregada; concédenos que, siguiendo su ejemplo y con su intercesión, pastores y pueblo a ellos confiado sean siempre tus fieles discípulos y misioneros del Evangelio.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Tercer día: El Padre Brochero
y el Misterio de la Cruz

Oración inicial:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, tus hijos amados, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de San José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Reflexión:

“La señal de Dios es la Santa Cruz y la marca de Él es la fe.”
De una prédica en Tucumán
El Misterio de la Cruz del Señor resplandeció de un modo singularísimo en la vida y en la misión del Padre Brochero. En una de sus cartas al Obispo de Santiago del Estero escribía: “estoy ciego casi por completo, apenas distingo la luz del día y no distingo ni mis manos”
A estos dolores físicos se sumarían otros espirituales mucho más profundos. En efecto, el mayor de los padecimientos del Padre Brochero era ver sufrir a Cristo en la persona de los hermanos. Ante tanta injusticia y tanto dolor la actitud de los justos como este sacerdote íntegro no podía ser sino la que surge de una fe genuina, “marca de Dios”, de un abrazarse a la Cruz de Cristo, confiando en la Providencia y ofreciendo de corazón las pruebas.

Súplica de gracia

Padre de nuestro Salvador Crucificado y Resucitado, vuelve tus ojos de ternura hacia aquellos hermanos que sufren en el cuerpo o en el espíritu. Mira especialmente a los que no encuentran consuelo porque son probados por la enfermedad, la tristeza, la soledad o el miedo.

Que por el Misterio de la Cruz de tu Hijo y por la intercesión del Santo Padre Brochero, se reavive en ellos la llama de la esperanza y recuperen la paz de espíritu.

Que la gloriosa intercesión de este Santo nos alcance de Ti esta gracia junto a la que te pedimos de manera personal en esta novena (Hacer un momento de silencio para que cada uno mencione, en su corazón, la gracia que pide)

Oración a San José Gabriel del Rosario Brochero:

Señor, de quien procede todo don perfecto: Tú esclareciste a San José Gabriel del Rosario por su celo misionero, su predicación evangélica y su vida pobre y entregada; concédenos que, siguiendo su ejemplo y con su intercesión, pastores y pueblo a ellos confiado sean siempre tus fieles discípulos y misioneros del Evangelio.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Cuarto día: El Padre Brochero,
el perdón y la prédica

Oración inicial:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, tus hijos amados, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de San José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Reflexión:

“Yo me felicitaría si Dios me saca de este mundo confesando y predicando.”
De la carta al secretario del Obispo, Padre Eduardo Ferreira
Todos los santos sacerdotes de la Iglesia se han caracterizado por una admirable dedicación al sacramento de la Reconciliación. El Santo Padre Brochero no ha sido la excepción. Él sabía bien que el confesionario es el Trono de la Misericordia, erigido en la tierra por el mismo Dios.
¡Cuántas personas se habrán reconciliado con Dios gracias al ministerio del Cura Brochero!
¡Cuántos hermanos habrán hallado el él, la paz y la fortaleza para perseverar en la fe!
Pero la prédica del Cura Gaucho no se limitaba al momento en que administraba los sacramentos.
Él evangelizaba en cada instante de su vida. No es exagerado decir que cada latido de su corazón era un acto de oración y evangelización.

Súplica de gracia

Padre compasivo, te rogamos por todos los pecadores, en especial por aquellos cuyo corazón está más endurecido. Ilumínalos con tu Espíritu y por prédica y el testimonio de intrépidos y santos sacerdotes como el Cura Brochero, haz que descubran el tesoro de tu Misericordia que resplandece de modo incomparable en el sacramento de la Reconciliación. Que experimenten la alegría de la comunión contigo, la misma que alentó la vida del Santo Padre Brochero.

Que la gloriosa intercesión de este Santo nos alcance de Ti esta gracia junto a la que te pedimos de manera personal en esta novena (Hacer un momento de silencio para que cada uno mencione, en su corazón, la gracia que pide)

Oración a San José Gabriel del Rosario Brochero:

Señor, de quien procede todo don perfecto: Tú esclareciste a San José Gabriel del Rosario por su celo misionero, su predicación evangélica y su vida pobre y entregada; concédenos que, siguiendo su ejemplo y con su intercesión, pastores y pueblo a ellos confiado sean siempre tus fieles discípulos y misioneros del Evangelio.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Quinto día: El Padre Brochero
y la Oración

Oración inicial:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, tus hijos amados, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de San José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Reflexión:

“No dejo ni dejaré aquellas cortitas oraciones que he hecho a Dios, a fin de que nos veamos juntos en el grupo de los Apóstoles de la Metrópolis Celestial.”
De la carta al Obispo de Santiago del Estero
La vida de oración del Cura Brochero es escuela de amor y confianza para los fieles de todos los tiempos.
Es común pensar que cuantas más obligaciones tiene un sacerdote, gozará de menos tiempo para orar y que, por lo tanto, se vería obligado a descuidar su relación personal con Dios. Es cierto que esto desafortunadamente suele ocurrir en muchas ocasiones. Pero no es el caso de aquellos que viven en plenitud su sacerdocio. En efecto, estos últimos saben que de su íntima relación con Dios, de su constante y perseverante oración, reciben la fuerza necesaria para cumplir mejor la Divina Voluntad.
El Padre Brochero vivía en continua sintonía con el Señor. No porque dedicara una parte de su jornada a la oración y el resto a la prédica y a la práctica de la caridad. Cada acto de su vida él lo convertía en oración, ofreciéndoselo al Señor con todo el corazón. Su existencia era de por sí un incesante cántico de súplica, acción de gracias y alabanza al Creador. Y esta plena comunión con Dios hacía fructuosas todas sus obras, aun las que pudieran haber parecido insignificantes a los ojos del mundo .

Súplica de gracia

Padre Clemente te pedimos por todos aquellos que se encuentran alejados de Ti, por los que han perdido o nunca han conocido el hábito saludable de vivir en comunión contigo. Sal nuevamente a su encuentro, Señor. Que te reconozcan en tu Iglesia, en tu Palabra, en los Sacramentos y en el fiel testimonio de sus hermanos.

Señor del Cielo y de la tierra, enséñanos a orar por los que no oran. Que nuestra voz llegue a Ti en nombre de aquellos que en el pasado no te conocieron. Que se haga intérprete de los que hoy, consciente o inconscientemente, te cierran las puertas de su corazón.

Que nuestra oración, Señor, a ejemplo de la del Cura Brochero, sea también de intercesión por las generaciones futuras, para que puedan experimentar la grandeza de tu amor que sana y salva.

Que la gloriosa intercesión de este Santo nos alcance de Ti esta gracia junto a la que te pedimos de manera personal en esta novena (Hacer un momento de silencio para que cada uno mencione, en su corazón, la gracia que pide)

Oración a San José Gabriel del Rosario Brochero:

Señor, de quien procede todo don perfecto: Tú esclareciste a San José Gabriel del Rosario por su celo misionero, su predicación evangélica y su vida pobre y entregada; concédenos que, siguiendo su ejemplo y con su intercesión, pastores y pueblo a ellos confiado sean siempre tus fieles discípulos y misioneros del Evangelio.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Sexto día: El Padre Brochero,
y la Iglesia

Oración inicial:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, tus hijos amados, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de San José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Reflexión:

“Creyendo y esperando cuanto cree y espera nuestra Santa Madre Iglesia en cuya fe nací, he vivido y protesto morir, defendiéndola y enseñándola con mi palabra y ejemplo.”
Del Testamento del Padre Brochero
El Santo Cura Brochero amaba y reverenciaba a la Iglesia con filial devoción. Esto se puede percibir en sus escritos y en sus obras. La fidelidad incondicional al Magisterio de la Iglesia, el trato respetuoso y humilde para con su obispo, la prédica constante de la más pura doctrina católica y la conciencia de que cuando desempeñaba su ministerio lo hacía, no por sí mismo y en un acto individual, sino en nombre de la Iglesia misma, a la que el mismo Jesucristo lo llamó como ministro sagrado… Todas ellas son virtudes que resplandecieron de un modo particular en el Padre Brochero.
Este dejar de lado los anhelos personales, por legítimos que fueran, y hacerlo en nombre de Cristo y bajo la guía de la Iglesia, es una virtud indispensable requerida para que un hijo de Dios sea propuesto oficialmente como modelo a imitar. Es que quien ama a Cristo de verdad, con un corazón humilde como el Padre Brochero, no puede sino acoger agradecido todos los dones que el Señor ofrece para la salvación.
Estos dones son: el Señor mismo en la Eucaristía; su Madre, modelo acabado de virtudes; la Iglesia, con la Eucaristía y demás Sacramentos; y el don de su Palabra Viva y eficaz que ilumina nuestro peregrinar hacia el Cielo.

Súplica de gracia

Padre Celestial, Tú aceptaste el Sacrificio de tu Hijo para que todos nosotros fuéramos salvados. Él instituyó la Iglesia para perpetuar ese Sacrificio, a fin de que la Salvación estuviera al alcance de toda la humanidad en todos los tiempos. En ella vive el Espíritu Santo y por medio de ella santifica la creación entera y pone a nuestra disposición todos los medios de la salvación.

Concédenos, Padre Amado, la gracia de vivir y morir en plena comunión con la Iglesia Católica.

Que la gloriosa intercesión de este Santo nos alcance de Ti esta gracia junto a la que te pedimos de manera personal en esta novena (Hacer un momento de silencio para que cada uno mencione, en su corazón, la gracia que pide)

Oración a San José Gabriel del Rosario Brochero:

Señor, de quien procede todo don perfecto: Tú esclareciste a San José Gabriel del Rosario por su celo misionero, su predicación evangélica y su vida pobre y entregada; concédenos que, siguiendo su ejemplo y con su intercesión, pastores y pueblo a ellos confiado sean siempre tus fieles discípulos y misioneros del Evangelio.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Septimo día: El Padre Brochero,
y la verdadera riqueza

Oración inicial:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, tus hijos amados, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de San José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Reflexión:

““Yo me he considerado siempre muy rico porque la riqueza de una persona no consiste en la multitud de miles de pesos que posee sino en la falta de necesidades.”
De la carta a Nicolás Castellano
El Cura Brochero fue materialmente pobre y vivió entre los pobres. Pero se consideraba rico. Rico porque quiso nada para sí sino para los demás. Rico porque nunca tuvo necesidad de nada más que lo que Dios quería darle. Pero rico, ante todo, nunca dudó en qué consistía la verdadera riqueza: servir a Cristo en la persona de los hermanos; alimentarlos con el pan material y el Pan Espiritual; procurarle la medicina corporal, pero sobre todo la del alma; luchar por la vivienda necesaria a los pobres, pero descubriéndoles, también, el Hogar que Dios les preparó, la Iglesia.
Mientras el Padre Brochero proyectaba la construcción de caminos terrenales, trazaba con su vida ejemplar senderos de luz que conducían hacia la Patria Celestial.
¡Cuán rico era este cura pobre! Rico porque siendo pobre y humilde enriqueció a todos los que conoció ofreciéndoles el tesoro más grande: Jesucristo. El que lo tiene a Cristo lo tiene todo. .

Súplica de gracia

Padre de toda riqueza, en nombre y por la intercesión del Santo Cura Brochero, rico en virtudes y méritos, acuérdate de los que vivimos sumidos en la pobreza de nuestras propias miserias. Recuérdanos nuestra dignidad, Señor. Que no olvidemos que el precio de nuestra redención es el Sacrificio de tu Amado Hijo, el fruto del seno de María, nuestra Madre, que por nosotros se entregó en la Cruz.

Que la gloriosa intercesión de este Santo nos alcance de Ti esta gracia junto a la que te pedimos de manera personal en esta novena (Hacer un momento de silencio para que cada uno mencione, en su corazón, la gracia que pide)

Oración a San José Gabriel del Rosario Brochero:

Señor, de quien procede todo don perfecto: Tú esclareciste a San José Gabriel del Rosario por su celo misionero, su predicación evangélica y su vida pobre y entregada; concédenos que, siguiendo su ejemplo y con su intercesión, pastores y pueblo a ellos confiado sean siempre tus fieles discípulos y misioneros del Evangelio.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Octavo día: El Padre Brochero,
y la verdadera riqueza

Oración inicial:

Padre de todos los hombres, compadécete de nosotros, tus hijos amados, y dígnate escuchar las súplicas que te dirigimos por los méritos e intercesión de San José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote según tu corazón y fiel pastor de una porción de tu rebaño. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Reflexión:

¡Mi Purísima! Con esta tierna expresión el cura Brochero acostumbraba a dirigirse a la Santa Madre de Dios. Más que una jaculatoria es toda una profesión de fe y de confianza en la revelación que da cuenta de la incomparable dignidad de aquella que mereció llevar en su seno al Autor de la vida, y de su poderosa intercesión en nuestro favor.
¡Mi Purísima! El adjetivo posesivo “mi” se hace eco de la entrega que Cristo nos hizo de su Madre en la persona del Discípulo Amado cuando ella, Virgen Fiel, permanecía sufriente pero serena al pie de la Cruz.
El adjetivo superlativo “purísima” confiesa la fe del Padre Brochero en el misterio de la Inmaculada Concepción y su confianza en la gloriosa intercesión de tan dulce Madre por todos y cada uno de sus hijos hasta el final de los tiempos.
Imitemos al Cura Brochero que, en medio de los desiertos del mundo, acudía a María como remanso de amor y ternura, como oasis de paz y torre de fortaleza.

Súplica de gracia

Dios de los portentos, desde los orígenes de la creación ya pensabas en aquella que concebiría en su seno a tu Hijo único, Señor y Salvador de los hombres.

Te pedimos que a ejemplo del Santo Cura Brochero aprendamos a acudir con confianza a María en cada momento de nuestra vida. Nadie mejor que Ella para mostrarnos a Jesús, Camino, Verdad y Vida.

Que la Madre Bendita nos lleve siempre de su mano, Señor, para que nuestros pies no vuelvan a tropezar.

Que la gloriosa intercesión de este Santo nos alcance de Ti esta gracia junto a la que te pedimos de manera personal en esta novena (Hacer un momento de silencio para que cada uno mencione, en su corazón, la gracia que pide)

Oración a San José Gabriel del Rosario Brochero:

Señor, de quien procede todo don perfecto: Tú esclareciste a San José Gabriel del Rosario por su celo misionero, su predicación evangélica y su vida pobre y entregada; concédenos que, siguiendo su ejemplo y con su intercesión, pastores y pueblo a ellos confiado sean siempre tus fieles discípulos y misioneros del Evangelio.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.